Como la mayoría de las personas, a final de cada año me gusta hacerrecuento de las vivencias y trazar una lista de deseos para cumplirgradualmente durante el curso del nuevo año. Uno de mis grandes deseos en esa lista era publicar mi tercer libro de poesía, para dejar unlegado de sentimientos a mis hijos, nietos, sobrinos y demás familia y amigos.
A Pie del Desván es el fruto de dieciséis años de silencio cuya pautafue impuesta por demanda personal. Los versos presentados en estepoemario del recuerdo retoñaron entre vestiditos de muñecas, libros de texto, y cocidos amañados sin «pringá». Ha sido muy difícil encontrar el tiempo, e incluso la inspiración para escribir, pero la vida esmuy caprichosa y nos impulsa a escribir en los momentos másinesperados. Así nació este poemario, tan lleno de mí, como de missueños y mis melancolías; madurado con el tiempo como el buenvino.
A través del tiempo, uno gana y pierde muchas cosas valiosas. Damos la bienvenida a personas y nos despedimos de otras, a vecesdolorosamente. La vida es bella, pero también puede ser muy duraofreciéndonos un sorbo agridulce que nos abrasa a su paso. Decualquier modo, algo que nadie nos puede desbancar es el recuerdo, las experiencias y los sueños. Por eso, me esfuerzo en sentir cadasegundo como si del último se tratase. Después de todo, sentir esvivir, y cada sentimiento es una vivencia; y cada vivencia, despiertaun nuevo sentimiento.