Aunque nuestra época no sea la de Foucault, los impulsos que nosllegan de su trabajo no dejan de intensificarse. No es tanto queactualmente su estrella brille en el firmamento de la filosofíauniversitaria, que sus libros hayan llegado a ser la cueva de Ali Baba que exploran con pasión los buscadores de toda disciplina. Es, antetodo, que el poder del pensamiento de Foucault se manifiesta como esafuerza que arranca de nosotros mismos y llega como refuerzo, cada vezque nos esforzamos en depender de las evidencias del presente. AlainBrossat camina en compañía de Michel Foucault, de noción a concepto yde la A a la Z, tampoco emprende un comentario erudito de una obraconstantemente recusada como ?bella totalidad?, por lo mismo que noquiere definirse como un autor. Pone en relación el texto foucaultiano con el presente, entendido como actualidad, en la que se nos llama aevaluar la singularidad y sobre la que debemos ejercer nuestrasfacultades críticas.