En lo m s azul del mar, viven las sirenas. Y en lo m s verde delbosque, viven las huldras. La sirena m s peque¤a con los sue¤os m sgrandes se llamaba Ane Mona. La huldra con el esp¡ritu m s aventurerose llamaba Hulda. Ane Mona se mor¡a de ganas de ver los misteriososmundos que se encontraban m s all de los confines del mar. Mientrasque Hulda, todas las tardes, trepaba a lo alto de un rbol para tratar de atisbar las enigm ticas profundidades azuladas que rodean laslindes del bosque.
Una vez al a¤o, cuando la lunase encuentra en su m ximo esplendor, el oc‚ano se viste de fiesta: las sirenas cantan con los marineros. Y se enamoran. Esa misma noche,tambi‚n en el bosque las huldras bailan con los le¤adores. Pero a AneMona y a Hulda les falta algo? Tal vez si pudieran escaparse a vivirsus propias aventuras descubrir¡an que el amor no es igual para todosy se encuentra donde menos te lo esperas.