Hasta ahora, en que por primera vez no controlo ni conozco los pasosque hay que dar a continuación. Por eso, quizás, me he puesto aescribir. Afirma John O?Toole, el narrador de esta historia. Este esuno de los motivos por la que la tarea de contarnos todo un complejoentramado de interacciones que generan nuestras emociones ycomportamientos es todo un reto que o`toole logra relatar bajo unritmo sorprendente. Elena marqués, con una prosa fluida, utiliza elrecurso del lenguaje formal, academicista, incluso con notas a pie depágina como si de un estudio antropológico se tratara, para conseguirdarle un tono mordaz e irónico, aunque en última instancia amable, ala terrible certeza de que estamos solos, frente a nosotros y frente a los otros, que siempre serán unos desconocidos.