Se desvanecer n todas de golpe como ha sucedido con los millones deim genes que estaban tras las frentes de los abuelos muertos hacemedio siglo, de los padres, muertos tambin ellos. Im genes dondeaparec¡amos como ni¤as en medio de otros seres ya desaparecidos antesde que naciramos, igual que en nuestra memoria est n presentesnuestros hijos peque¤os junto a nuestros padres y nuestras compa¤erasde colegio. Y un d¡a estaremos en el recuerdo de nuestros hijos entrenietos y personas que a£n no han nacido. Como el deseo sexual, lamemoria no se detiene nunca. Empareja a muertos y vivos, a seresreales e imaginarios, el sue¤o y la historia.
Atravs de fotos y recuerdos dejados por los acontecimientos, laspalabras y las cosas, Annie Ernaux nos hace sentir el paso de losa¤os, desde la posguerra hasta hoy. Al mismo tiempo, inscribe laexistencia en una nueva forma de autobiograf¡a, impersonal ycolectiva.