En muchas ocasiones, el ejercicio de lo poético no ha de plasmarsenecesariamente en una hoja en blanco. El silencio puede tener el mismo valor que un poema o un verso imperecedero, aquel que se persiguedenodadamente. Como ha postulado Rafael Guillén, «no es lo mismo ir de poeta por la vida que vivir en estado de poesía». Una de las cosasque siempre he admirado de José Gutiérrez es que no «va de poeta porla vida», en el sentido de que no adopta apariencias que lo muestrenante los demás como un ser exclusivo, presuntamente original oposeedor de una sensibilidad singular. Su forma de ser va pareja a supoesía, cercana, cálida y absolutamente verdadera. Creo que tiene muypresente la máxima de Juan de Mairena de que «no es lo mismo pensarque haber leído». Entre la vida (el pensar y el sentir) y la culturaliteraria (la mera acumulación de lo leído), para Gutiérrez siempreprevalece lo primero como algo incuestionable.