Reunir los cuentos que llevo escritos y publicados haciendo un largorecorrido ordenador entre los a¤os 1973 y 2004, no me ha resultadof cil. Los cuentos se me van de las manos, las novelas las tengo m satadas, aunque tambi‚n debo confesar mi condici¢n de propietarioindolente de mis ficciones. Lo que ya est escrito siempre me interesa menos que el proyecto en marcha, y la propensi¢n de las invencionesal anonimato siempre me subyug¢. Los cuentos se me han ido de lasmanos en libros perdidos y recuperados, en colecciones sueltas,tambi‚n en libros que no eran estrictamente de cuentos, libros en losque hab¡a cuentos adem s de otras cosas. Reunirlos es reconocerlos,dejar que vuelvan y adquieran la consistencia de las ramas del rbolal que pertenecen. Ellos contienen, sin duda, huellas insustituiblesde mi mundo literario, tonalidades y hallazgos variados y hasta puedeque respondan a intereses y retos contrapuestos, tras la deriva detantos a¤os. La perfecci¢n del olvido, esa ambici¢n moral y est‚ticade que una ficci¢n no necesite due¤o, se corresponde muy bien con laambici¢n de un cuento perfecto, tan imposible como imprescindible. Nohay opci¢n a las historias complacientes, la vida que se gana en lasficciones siempre debe ser m s poderosa que la verdadera. Luis MateoD¡ez