El coloquio opera con una sucesión de flashes, claros peroextraños, donde late una instantánea eternidad. Cada texto de este libro es una suerte de caja negra en la que el futuro y elpresente se perpetúan simultáneamente. A veces parecierarepresentar la conversación de un hombre con su imagen reflejada en un espejo, otras, de alguien que habla con su invisible.