CASTRO CORDOBA,ERNESTO / CASTRO FLOREZ
Desde las revueltas rabes al movimiento de los indignados, de lashuelgas griegas a la ocupaci¢n de Wall Street, hemos asistido, sin«entusiasmo» kantiano (vale decir: distancia c¢moda del espectadorpresuntamente cr¡tico), a una serie de posicionamientos t cticos queven¡an a demostrar que, afortunadamente, no nos encontramos plenamente en la era de la «despolitizaci¢n». M s all de la recepci¢n,habitualmente distorsionada o con querencia evidente a la impostura,de los medios de comunicaci¢n, tratamos de plantear la cuesti¢n delcapital simb¢lico-cultural que est dinamiz ndose en el seno delactivismo indignado.Si, como pretendiera Adorno, el arte es unsism¢grafo de la ‚poca, nos interesa presentar una serie de«cartograf¡as» o itinerarios te¢ricos para comprender lo que est pasando sin caer en el esteticismo pero tampoco en una merarecuperaci¢n del realismo como reflejo de los acontecimientos. El arte de la indignaci¢n funciona, por tanto, como cuaderno de campocolectivo, materiales pol‚micos y necesariamente fragmentarios,operativos como herramientas deliberadamente «precarias» contra elnuevo Imperio que se llama Cleptop¡a.