John Burroughs fue un incansable caminante, un magnífico escritor y un clarividente pensador. Su obra es una de las piezas claves paraentender toda la tradición de la nature writing, pues al fin y al cabo él es, junto con Henry David Thoreau, el más importante naturalistanorteamericano. Para el poeta Walt Whitman, su íntimo amigo, Burroughs fue el «genuino hombre de los bosques, el único nativo entre losárboles». Y es cierto que era capaz de vivir emboscado en soledad,pero también disfrutaba de irse de acampada con el presidenteRoosevelt, podía debatir sobre teología con Ralph Waldo Emerson oemborracharse con Oscar Wilde, discutir sobre el progreso con HenryFord y sobre poesía con Thomas Carlyle. Para muchos, Burroughs era una suerte de Thoreau en una versión más jovial, cercana y sociable, pero igualmente combativo e irreverente: tal como afirmó sobre sí mismo,prefería «estar al cuidado de unas cuantas cabezas de ganado que serel guardián del sello de la nación». Por otro lado, ambos hombrescompartieron la misma y extraordinaria capacidad para ver el detalleque a los demás se nos escapa, para interpretar el hecho natural yhumano desde una lucidez única a medio camino exacto entre la Razón yel Espíritu.Para este libro, los editores de Errata naturae hemos preparado unaantología de sus mejores ensayos, todos inéditos hasta la fecha encastellano. En ellos, la naturaleza se enlaza con la filosofía, laobservación con la reflexión, la vida salvaje con el pensamientoindómito, la poesía con la ornitología, la infancia con el futuro, elcaminante con lo inesperado, lo sagrado con lo cotidiano, los bosquescon el Gran Bálsamo, la cabaña con el Último Refugio, el canto de unruiseñor con las viejas posadas inglesas, los diarios de Thoreau conun tomahawk olvidado y una inolvidable vaca hereford con la cúpula del Capitolio.