Escuchar a P¡a es ser testigos del modo en que una ni¤a de poco menosy poco m s de tres a¤os intenta comprender el mundo. Detr s de lasfrases recogidas por el trazo r pido de su madre, hay mucho m s queuna l¢gica aplastante, una voz tierna o una ocurrencia graciosa. Sio¡mos con atenci¢n, podemos intuir un modo de pensar y de tratar dedar respuesta a situaciones cotidianas que pasan desapercibidas a lamirada adulta. Escuchar a P¡a nos hace part¡cipes de la sensibilidadinfantil y nos lleva a reflexionar acerca de c¢mo se construyennuestras formas de mirar y relacionarnos.