El detective privado Ciro Blume es contratado por la redactora jefa de El Globo, Lola Colomer, para que encuentre a su marido, Pablo Gomá,director del Museo del Prado, desparecido la noche de Reyes sin dejarrastro. Los guardias de seguridad y las cámaras de vigilancia delmuseo acreditan y recogen la entrada del director en su despacho, pero no la salida, como si se hubiera desmaterializado y disuelto en elaire. Blume tendrá que remover los limos cenagosos que emponzoñan lavida del director, y acabará averiguando que la belleza inocente queatesora el museo arrastra con ella la sombra de lo siniestro.