En su primera novela, la autora nos describe en primera persona y deforma directa, sin tapujos,la vivencia de su grave enfermedad. Dada la paradoja de ser neuróloga y paciente neurológica al mismo tiempo,logra llevar al lector de la mano y casi hacerle sentir su propiorecorrido de intensas vivencias-desgarradoras a veces, maravillosasotras-con la intención de despertar conciencias. Ella se ve obligada a ponerse "bajo la piel de su paciente" y no quiere dejar pasar estaoportunidad única de ayudar a personas que estén pasando un trancesimilar al suyo (o no tanto) y de transmitir al personal sanitario y a la sociedad en general esa parte de la medicina que no aparece en los libros de texto.