Ella desconoce como se llama. No sabe en que lengua sueña. Recuerdapalabras en arabe, en turno, en italiano, habla ademas variosdialectos. Muchos provienen de Sudan, y no, de Veneci. La gente dice-Un galimatias-. Habla un galimatias y se la entienda mal. Hay quedecirselo todo de nuevo con palabras diferentes, palabras que noconoce. Le han pedido a menudo que relate su vida, y ella la hacontado una o otra vez, desde el principio, Es el principio, tanterrible, lo que les interesa. Se la ha contado a su galimatias, y así es como ha vuelto su memoria: diciendo, en orden cronologico, lo queera tan lajano y doloroso... Su memoria volvio con el relato, pero sunombre nunca pudo recordarlo. Jamas supo como se llamaba. Sin embargo, eso no es lo más importante, porque quien era de nilña, cuandollevaba el nombre que le puso su padra, nunco lo olvido. En suinterior guarda, como un tesoro de la infancia, a la pequeña que fue.Aquella niña que deberia haber muerto en la esclavitud sobrevivió;aquella nila era y sigue siendo lo que jamas nadie logró arrebatarle.Veronique Olmi es una reconocida novelista, dr