Las Bienaventuranzas no son una moral, ni una filosof¡a, sino queexpresan sencillamente la experiencia de Jes£s. «Y la experiencia deJes£s como hombre hay que situarla en Nazaret. El pueblo donde vivi¢toda su vida fue lo decisivo de cara a su experiencia. All¡ vivi¢ como uno de tantos, en la monoton¡a de un pueblo sin horizontes, con elaburrimiento que provoca la cotidianidad en un contexto sinexpectativas. Solo desde esa situaci¢n precaria pod¡a extraer unaexperiencia v lida para toda persona. De haber vivido en unascircunstancias privilegiadas, sus experiencias no servir¡an para lamayor¡a».