Forjada por trabajadores migrantes «aut¢ctonos», vertebrada por elferrocarril y por la posibilidad de viajar escondidos en los vagonesde mercanc¡as, a finales del siglo xix y principios del siglo xx sedesarroll¢ en Estados Unidos toda una contracultura, una aut‚nticacontrasociedad dotada de sus instituciones, sus saberes legales —ysobre todo ilegales—, su jerga y sus taxonom¡as: la cultura hobo, la«Hobohemia». Con capital en Chicago y extendiendo su radio de influencia entre elmedio oeste y el oeste de los Estados Unidos, todo un ej‚rcito depobres, a los que no les faltaban las ganas de vivir y de adquirirconocimientos, se organiz¢ en una sociedad paralela de la que apenasquedan algunos vestigios folcl¢ricos y cuya autonom¡a fue «aniquilada» por el asistencialismo social en los a¤os treinta. A pesar de que no es raro ver un hobo que se cuela como personajesecundario en los productos culturales importados desde Norteam‚rica,y de que el propio Martin Scorsese realiz¢ una adaptaci¢n m s quelibre de Boxcar Bertha en su segunda pel¡cula (Bertha, la hermana dela carretera, 1973), la «Hobohemia» es un fen¢meno muy poco conocido:son escasos los que hasta la fecha, en nuestro idioma, se han hechoeco de su fuerza, su riqueza, sus ra¡ces, sus alianzas y susproyecciones posteriores. En este texto, original de 1937, Ben Reitman narra la vida de BerthaThompson, una mujer que fue prostituta, ladrona, reformadora,trabajadora social, revolucionaria… Y con los hilos de esta biograf¡a, Reitman dibuja los entresijos del movimiento hobo, ofreci‚ndonos as¡tanto una panor mica de conjunto como una visi¢n ¡ntima, y no exentade reflexi¢n, del marem gnum de vagabundos, delincuentes, radicales yrevolucionarios que poblaban los m rgenes de la sociedadnorteamericana de principios del siglo xx.