Una repentina calma chicha se ha adue¤ado de la comisar¡a de Vig…ta.Con su sempiterna acumulaci¢n de papeleo reducida a la mitad, SalvoMontalbano puede dedicarse a la lectura de su adorado Simenon,mientras que el siempre industrioso Catarella se aplica con tes¢n aresolver crucigramas. Sin embargo, la deliciosa parsimonia pronto sever interrumpida por uno de los casos m s espeluznantes que se hayanvisto nunca en la zona. Todo empieza cuando los octogenarios hermanos Palmisano, conocidos por su exaltada obsesi¢n religiosa, se fortifican en su casa del centrode Vig…ta, desde donde disparan a diestro y siniestro contra cualquier pecador que se les ponga a tiro. En un momento de arrojo, Montalbanose introduce por una ventana y desarma a los ancianos, pero elpanorama que se encuentra le hiela la sangre: un verdadero bosque decrucifijos de todos los tama¤os y, sobre una cama, una mu¤ecahinchable, mutilada y desgastada, una escena testimonio de unaprofunda desolaci¢n. Intrigado por el hallazgo de una r‚plicaid‚ntica, Montalbano se lleva la mu¤eca, sin sospechar que ha dadoinicio a un juego de tintes macabros. Una sucesi¢n de cartas an¢nimaslo invitan a participar en una b£squeda del tesoro, y a medida queMontalbano se involucra m s en el extra¤o desaf¡o, comprende que haca¡do en la trampa de una mente profundamente perturbada, y que parasalir del oscuro laberinto en el que se ha metido tendr que llegarantes al centro del mismo. Adem s de una nueva demostraci¢n de su admirable capacidad paraanalizar la naturaleza humana, los lectores de Andrea Camilleriencontrar n los habituales momentos hilarantes que han hecho de loscasos de Montalbano una lectura de culto para aquellos que aprecianlas historias impregnadas de inteligencia y sensibilidad.