Redactado por un historiador todava joven pero brillante yprovocador, este breve escrito alcanz¢ pronto gran celebridad en elcampo de la historia general, de la historiografa y de la historiaintelectual brit nica, convirti‚ndose en una de las obras cl sicas del pensamiento historiogr fico. Polemizando contra la costumbreinveterada de mirar al pasado en busca de una justificaci¢n queratifique y glorifique el presente, Butterfield condena la falta derigor intelectual con que una gran mayora de historiadores yacad‚micos bienpensantes de finales del XIX y principios del XX searrogaron el derecho a emitir rigurosas sentencias sobre la historia y sus protagonistas. En un an lisis hist¢rico r pido, pero l£cido ypenetrante, Butterfield desenmascara la tendencia casi natural de losintelectuales afines al ala Whig de la C mara a encontrar en laHistoria una poderosa aliada, dispuesta siempre a apoyar la causa delparlamentarismo constitucional, protestante y liberal en quedesembocaron los tiempos modernos. Ese pretendido privilegio que laHistoria brindara a los progresistas y escamoteara a los Tories seconvierte, seg£n Butterfield, en el principal obst culo para unainvestigaci¢n hist¢rica verdaderamente interesada por mostrar, en toda su riqueza y singularidad, la diferencia que separa a unas ‚pocas deotras, la complicada estofa en que est n tejidos los tiemposhist¢ricos. Una reflexi¢n que constituye una aportaci¢n fundamental,aunque no siempre reconocida, a lo que podra ser una crtica de laraz¢n hist¢rica.