¨Qu‚ balance podemos hacer de la Pol¡tica Agraria Com£n, m s de mediosiglo despu‚s de su nacimiento? ¨Se trata de una ilustraci¢n de lasvirtudes del modelo europeo de capitalismo coordinado, frente almodelo estadounidense de capitalismo liberal? ¨O se trata, por elcontrario, de una amalgama incoherente de medidas que genera numerosos impactos negativos y parece haber escapado al control de sus propioscreadores, al estilo del monstruo de Frankenstein?
Este libro utiliza un enfoque de socioeconom¡a hist¢rica para responder estaspreguntas. El primer cap¡tulo ofrece un marco conceptual para elan lisis, basado en la noci¢n de "variedades de capitalismo", y revisa el estado de la cuesti¢n sobre la PAC. El segundo cap¡tulo describelas principales medidas que han compuesto la PAC, diferenciando entrela PAC basada en la intervenci¢n de los mercados (1962-1992) y la PACbasada en las subvenciones directas a agricultores (1992-presente).Los siguientes dos cap¡tulos se enfrentan entonces a las preguntasplanteadas al comienzo. El cap¡tulo tercero pone en duda la validez de la imagen, con frecuencia transmitida por los economistas liberales,de la PAC como un monstruo de Frankenstein. La PAC ha generado costespara los europeos, como consumidores y como contribuyentes, y tambi‚nha generado impactos negativos sobre terceros pa¡ses, pero estoscostes e impactos han sido m s moderados de lo que generalmente se daa entender. El cap¡tulo cuarto, por su parte, cuestiona la imagenalternativa, a menudo propuesta por la Comisi¢n, de la PAC como unaencarnaci¢n de las virtudes de la tradici¢n europea de capitalismocoordinado. La idea de que la PAC ha insertado valores pol¡ticos comola equidad social, la sostenibilidad medioambiental o la cohesi¢nterritorial en el funcionamiento del capitalismo agrario europeoresulta ser un mito de mayores proporciones a£n. El quinto cap¡tulo se adentra en el an lisis de las causas de este sombr¡o balance,identificando las fuentes de deformaci¢n del proceso pol¡tico de laPAC a lo largo de su historia.
Este libro no critica la PACdesde la ¢ptica liberal seg£n la cual la mayor parte de intervenciones p£blicas en la econom¡a generan ineficiencias y, por lo tanto, sonnegativas. La PAC no es la demostraci¢n de unas limitacionessupuestamente inherentes al modelo europeo de capitalismo coordinado.En realidad, es dudoso que una alternativa liberal tuviera mejoresresultados sociales, medioambientales o territoriales. El problema dela PAC es la baja calidad de la coordinaci¢n que introduce en elfuncionamiento del capitalismo europeo. La respuesta aleuro-escepticismo que se extiende por todo el continente no puedeconsistir en apelar ingenuamente a unas virtudes con frecuencia nodemostradas del proyecto europeo, sino que debe basarse en unaprofunda reforma de las instituciones y pol¡ticas de la Uni¢n.