Tres cosas quedaron en mi mente: en primer lugar, el edificio, enorme, austero y bru¤ido de tan limpio, con los ni¤os y ni¤as siempre graves y en . orden, en pie o sentados, un orden casi militar. En segundolugar, las solicitudes, muchas de las cuales eran de viudas deasesinados en la represi¢n del final de la guerra civil, que ped¡an el ingreso de sus hijos por imposibilidad de mantenerlos. En tercerlugar, los informes de los jueces y otros funcionarios del nuevor‚gimen sobre aquellas solicitudes