Estos relatos -tan verídicos que algunos detalles han debido sereliminados para resultar verosímiles- pertenecen a la así llamada"literatura de micción", llegando por su realismo descarnado a entraren el subgénero "letras laxantes". Más que entrar, se sumergen en él,refocilándose, tanto que la primera intención de la editorial fuepublicarlos en un papel más adecuado a sus delicadas funciones, perola tinta se corría. Los protagonistas, en una novedosa dinámicaSherlock-Watson, son un inspector de policía amoral e interesado y susubordinado descerebrado y fiel, alternativamente apartados del cuerpo o condecorados. Covarrubias es un hombre ingenioso sin escrúpulos ycon el toque del rey Mierdas, que, contrariamente al rey Midas,convierte lo que toca en no-exactamente-oro. En un ambiente muchasveces escatológico, el inspector cruza camino con los extraterrestres, Moriarty y el Hombre del Saco, los vampiros, los servicios secretosprovinciales, la invasión china del mundo y hasta con la tecnologíadel teleportación. A su paso, como si en vez de abrir la ventanahubiésemos abierto la ducha y nos cayese encima un chorro de aguahelada en pleno invierno, todo se vuelve un desasre.