Vislumbro el desenga¤o del alquimista despu‚s de la explosi¢n: elmetal, tan precioso y parecido, es otra vez un falso oro. El trabajode este libro comien-za con esa terrible comprobaci¢n. No bastan losprodigios ni la milagrosa acci¢n de la magia para convertir las cosasen otras cosas, las personas en otras personas.Existe, en cambio, unahechicer¡a de otra ¡ndole, donde los tiempos se entre-cruzan y lasgeneraciones conviven, imperfectas. Ese espacio asombroso es el quetraman los poemas de este libro, empecinados en evocar el pasado conun prop¢sito aun m s pretencioso que el de la alquimia: la sanaci¢n.