En este gran cl sico, de car cter program tico, del Padre De Lubac seperfilan los dos rasgos esenciales de la realidad cat¢lica. Por unlado, la dimensi¢n social -la solidaridad universal comoacontecimiento salv¡fico de la humanidad- y, por otro, la dimensi¢nhist¢rica -la significaci¢n de la temporalidad y de la historia-. Elplan divino de la creaci¢n y redenci¢n es uno, como una es tambi‚n lahumanidad en cuanto realidad creada. La Iglesia fundada por Cristoest comprometida con la obra de unificaci¢n de la humanidad, dividida por el pecado y el ego¡smo; en ella se inaugura la reconciliaci¢nuniversal. La dial‚ctica permanente entre persona y comunidad y entreinmanencia y trascendencia definen su ser y su obrar como sacramentode Cristo en el mundo. La Iglesia, igual que el hombre real, debe servisible y tangible, al mismo tiempo que invisible y espiritual.Igualmente, no se pueden separar salvaci¢n del g‚nero humano ysalvaci¢n individual. La existencia socialmente m s perfecta y m sdichosa que pueda imaginarse ser¡a sin duda la cosa m s inhumana delmundo, si no estuviera acompa¤ada de una aut‚nt