Aunque los fundadores de la Revoluci¢n cient¡fica fueron un grupo depensadores sinceramente creyentes, en el siglo XVIII se inici¢ unproceso de alejamiento entre religi¢n y ciencia, interpretado poralgunos como un enfrentamiento inevitable en el que aqu‚lla ser¡asuperada por el inmenso poder de ‚sta. Fruto de una exaltaci¢n delreduccionismo cient¡fico es la honda fractura que sufre la culturacontempor nea entre quienes pretenden rebajar el papel de la raz¢n yquienes aspiran a revivir con exactitud la pureza de los primerosideales ilustrados. Sin embargo, en contra de un estereotipo muyextendido, muchos cient¡ficos siguieron sintiendo la seducci¢n delenigma de Dios, reflexionando sobre ‚l hasta el punto de elaborarsistemas muy personales de creencias, movidos por el asombro que enellos produc¡an las leyes de la naturaleza. Este libro analiza lasposturas que mantuvieron ante la idea de Dios y la trascendencia unn£mero de grandes cient¡ficos como Faraday, Maxwell, Darwin,Einstein, Planck, Monod, Feynman o Hawking, entre otros. Partiendo desus testimonios, es posible revisar el problema de las relacionesentre ciencia y religi¢n para conciliar dos necesidades acuciantes:mantener a la raz¢n como un elemento imprescindible para conocer elmundo y resolver sus graves problemas, por un lado, y no olvidarsenunca del sujeto en aras de la objetividad, por el otro.