Pocas obras producen tan plenasensación de encontrarse ante lo que, en los aledaños de lo absoluto,puede llegar a ser la verdadera literatura. Del análisis de la sexualidad y el deseo a la trágica aceptación del destino, de laformación del carácter individual a la conciencia, Faulkner ofrece una altura literaria que afecta por igual a las peripecias de la trama ya esos rasgos de estilo identificadores de actitudes y personajes queconstituyen uno de sus mayores logros. En La ciudad,segunda parte de la «Trilogía de los Snopes», iniciada por Elvillorrio y que concluye con La mansión , el autor sigue el desarrollo de los Snopes a través de tres puntos de vista. El primero de ellos es el de K.V. Ratcliff, vendedor de máquinas de coser quehabía aparecido ya en Sartoris y Mientras agonizo. Elsegundo es el de su amigo Gavin, en buena medida contrapunto del buenjuicio del anterior. Y, por fin, el de Charles Mallison, encarnaciónde la esperanza en las virtudes de un nuevo Sur de los Estados Unidos, y protagonista de su propia historia de iniciación.Reseña:
«Faulkner es un dios.»
Jean-Paul Sartre«El más radical innovador de los anales de la ficciónnorteamericana, un escritor a cuyas clases deberían acudir lavanguardia europea e hispanoamericana.»
J. M. Coetzee«Cuando un novelista consigue que su novela transmita al lector esa sensación perentoria, inapelable, de que aquello que cuenta sólopodría ocurrir así -ser contado así-, ha triunfado en todalínea.»
Mario Vargas Llosa «Cuando leí a William Faulkner,de repente me di cuenta de que la prosa podía tener la libertad y laposible indisciplina de la poesía.»
Michael Ondaatje