Imagina que estás muerto y no lo sabes. Que, ante cualquier ilusiónajena, sientes una profunda molestia. Esto le sucede a un puñado depersonajes que fueron alguien en la movida madrileña. Sumidos en lamelancolía del desaparecer, consideran a quienes vienen detrás unospobres ingenuos. Para qué pensar en el futuro ajeno si te estásdeshaciendo. Pero la realidad es tozuda y morir cuesta, y es que, aveces, nos creemos demasiado imprescindibles.Bienvenidos a una historia de lobos que se creen feroces y decaperucitas no tan mansas en unos tiempos en que las redes socialesestaban en su prehistoria, los nacidos después de la muerte delGeneralísimo aún confiaban en el porvenir de las generaciones mejorpreparadas de la joven democracia y los héroes de la noche estabanalgo menos gastados.Nos encontraremos a Pipe, brillante actor y politoxicómano; a Gaetano, fotógrafo insensible a los horrores de la vida; a Till, periodista de un prestigioso medio nacional y enfermo de lucidez; a Peletier,profesor experto en moda, frívolo e inteligente, pero de pocavoluntad; a Néstor, que está muerto de veras; a Reka, hija de papá; aAnna Sofía, Marga, Flor, Rizos, la becaria y Ona? que pasaba por allí. Y Madrid, como siempre, ajena.