En definitiva, toda resistencia es ruptura en el pensamiento, mediante el enunciado de lo que es la situación, y fundación de unaposibilidad práctica abierta por este enunciado. Contrariamente a loque se sostiene a menudo, no conviene creer que es el riesgo, muygrave en efecto, el que impide a muchos resistir. Es, por elcontrario, el no-pensamiento de la situación el que impide el riesgo,es decir, el examen de las posibilidades. No resisitir es no pensar.No pensar es no arriesgarse a arriesgar. Hay que arriesgarse aenunciar la situación, por lo que ella es, en cada caso, y luegoarriesgarse a que haya riesgos, y siempre los hay, grandes o pequeños, cuando el pensamiento abre posibilidades. Es por eso que hoy, cuandopensar que hay que pensar lo real de la situación se hace raro (puesel consenso que se celebra es el no-pensamiento como pensamientoúnico), podemos volvernos con agradecimiento hacia los resistentes.Como dijo Spinoza, "sólo los hombres libres son agradecidos los unoscon los otros"