Una jornada en la que el gozo de vivir, el placer mismo de lo que lorodea, constituye una epifana terrenal y vitalista realmentefascinante. to. No solo los asuntos de la condici¢n humana, sino susentir m s escondido e inesperado, el cariz de un humor casi insolente o el gui¤o travieso del conocimiento son las mimbres de su mnimodecir. Neuman se adelanta a la consideraci¢n, irrumpe con laperspicacia destinada solo a los librepensadores. No especula: sit£aen su lugar lo que lugar no tiene. Leerlo es un placer que a vecesduele.