A Ramón Sotelo, un ciudadano anónimo como un montón de millones depersonas, le comunican la inminencia de su muerte debido a una graveenfermedad. Se abre ante él una breve vida sin esperanza que decidevivir con una intensidad capaz de transformar la tristeza en alegría.Instalado en el sur, donde decide pasar sus últimos meses de vida,descubre el auténtico corazón que lo anima y cómo vivir se convierteen un acto de valentía frente a la amarga costumbre de los días. Lasolidaridad, la generosidad, la comprensión del otro y las penurias de los demás se convierten en los valores morales que lo acompañarán ensus últimos días y que permitirán que después de su muerte muchaspersonas lo recuerden como alguien extraordinario; una reflexión sobre cómo tendríamos que vivir la vida si continuamente nos enfrentáramosa la muerte.