Las cosas del mar no se cuentan en la tierra, el Machín de Muxíahabló. Cuando un marinero vuelve a casa más que contar quiere saber.Atrincherados tras una barrera de silencio, los marineros gallegos han ido acumulando durante décadas un prodigioso saber gremial y hanhumanizado los caladeros desde Capetón (Cape Town, en Sudáfrica) aAntuerpe (Amberes). Es hora de romper esta frontera. Ya lo dijoAvelino de Corón: Está subiendo la marea, tú no te quedes varado enseco.