Carlos Cibrán, en lo que a ficción respecta, es, fundamentalmente,poeta, habiendo escrito versos a lo largo y ancho de cuarenta añoscumplidos, todos ellos reunidos en un libro de esta colección titulado Poesía completa, que yo mismo presenté hace un año.Con todo y de vezen cuando, Cibrán, en este siglo, ha escrito cuentos, los cuentos quesiguen, cortos y sin mayores pretensiones, para divertirse más quenada.Entre los cuentistas acreditados que ha tenido presentes, Cibrángusta mucho de Aldecoa por ser capaz de hacer como fotos, nítidas, dela realidad, aun ficticia, que describe, de Borges en ocasiones, porla densidad dramática que, escuetamente, consigue, de Chejov por dartintes de normalidad a los acontecimientos más raros que uno puedaimaginarse, integrándolos en lo cotidiano, gustando por distintasrazones y también, de Irving, de García Márquez, de Bécquer incluso.Gustando, sobre todo y por sintonizar con él en lo más profundo, deÁlvaro Cunqueiro Merlín y Familia, todo fabulación, sin concesiónalguna a lo zafio, que contaba historias en la radio y sucedidos,diciendo, entre otras cosas con énfasis y convencimiento, en tonodoctoral, que el zanco izquierdo de los pollos era más sabroso que elderecho, por apoyarse las aves dichas en este último para rascarse, lo cual lo hacía más correoso. Cunqueiro, en el fondo y con la culturaclásica en la mano, contaba historias como las contaban los viejosgallegos, al amor de la lumbre del hogar o al del fuego con el que elaguardentero preparaba los licores caseros, cual hizo también NeiraVilas, en sus memorias ultramarinas de un niño gallego ylabriego.Galicia, el Mar, Cuba, por partida doble o triple, los demáslugares bellos visitados y guardados en el alma Nápoles, Montevideo,Panamá, París, Comillas, Compostela, Lisboa, Coruña, las historiasinventadas en familia, cosas curiosas oídas de pasada, que vanencontrando acomodo en el recuerdo, están en los cuentos que presento, como está el cine, que Cibrán aprecia como arte mayor, desdeEisenstein a Kusturica. Nora Mun, por ejemplo, es un guióncinematográfico en potencia, como Telmo y Rita es un homenaje al ciney al viejo cine Yut, que no es otra cosa que Tuy al revés, preciosa ymilenaria ciudad donde Cibrán vivió de niño, cine Yut que ya noexiste, como le pasa al Cinema Paradiso y a tantas otras cosas.Con los mimbres dichos, Cibrán ha intentado escribir relatos formalmentecorrectos, con algo de picardía, alguna crítica larvada, buen humor yganas de divertir, de provocar una cierta sonrisa, tierna, a poderser. A Cibrán le gustaría que gustasen a quienes tuvieran a bienleerlos. A mí también, sin que pueda yo afirmar, aun queriendo, quesean buenos, al no ser, en modo alguno, imparcial, llamándome, como me llamo, Carlos, habiendo nacido los dos en San Cibrán das Viñas,pequeño pueblo gallego a la vera de Orense, teniendo la misma mujer ylos mismos hijos que él, la misma edad casi setenta y elconvencimiento de que ninguno vivirá un segundo más que el otro,después eso sí de haber vivido mucho. . Presentación de Carlos Rogel Vide