La gestión auténticamente democrática de ladiversidad lingüística, religiosa, cultural o identitariaconstituye la asignatura pendiente de la Política actual en las sociedades desarrolladas. Los avances liberales y sociales deépocas pasadas se han detenido ante la monopolización de los espacios estatales por parte de las mayorías dominantes.Los derechos humanos siguen siendo leídos y entendidos através de las identidades mayoritarias o dominantes en cadaámbito político, con la consiguiente merma para laJusticia cultural e identitaria. La convivencia democrática yjusta con y entre los grupos minoritarios de un mismo espaciopoítico permanece como un desafío a lainterpretación dominante de la idea de democracia. El objetivoúltimo es garantizar en cualquier sociedad a todas las personas el pleno disfrute de sus derechos humanos a través de supropia identidad y no a pesar de ella. Al mismo tiempo, laconsolidadción de los procesos migratorios y los movimientos de poblaciones sobre sociedades tradicionalmene plurales exige unreplanteamiento profundo de nuestros conceptos másbásicos de convivencia y es al mismo tiempo una oportunidadpara adoptar la idea de democracia a una realidad crecientemulticultural.