Todo funciona por mecanismos. Todo está programado, predestinado,decidido. No somos más que unas simples marionetas bajo el telón delUniverso. La mano que nos mueve, que nos indica hacia dónde debemosir, qué debemos escoger o pensar es el arte. El arte acude a todosnosotros día tras día, en cada rincón, en cada pequeño espacio denuestro pensamiento. El arte nos manipula y nosotros, ingenuos,creemos que manipulamos al arte. ¡Qué terrible engaño! Somos víctimas, somos aviones de papel en los labios del viento. Nunca tomamosnuestras decisiones, siempre nos las imponen; pero, ¿qué pasaría si un día desapareciera? ¿Cómo viviríamos sin la decisión externa de otrosujeto? ¿Cómo seríamos capaces de mirar, hablar o sentir sin que nadie nos explique cómo hacerlo? ¿Qué ocurriría si el arte, un día nosquitara la musa? ¿Viviríamos? No.
Quizás aquello fue lo que le hizo a Anna tomar la decisión máshorrorosa de todas: el suicidio. Por culpa de ello ahora deberárehacer su vida en otras condiciones, alejada de aquello que leprovoca tanta atracción hacia la muerte. Pero quizás no sea tansencillo. Quizás la única forma de alejarse de los brazos de la muerte sea buscando una atracción hacia la vida.