El 1 de septiembre de 2003, un profesor, a quien el tiempo y eldestino, las ilusiones y deseos frustrados, la búsqueda de su propiaidentidad y desencanto, la experiencia…, la vida, en definitiva, hanconvertido en un ser humano escéptico, inicia el curso escolar, unomás en su larga trayectoria. Desde ese día, sin fallar ni uno solohasta el final del mismo, escribe su dietario.Este profesor es alguien sin nombre, alguien a cuya intimidad se asoma el lector, y que medita acerca de su vida en plena madurez. Una vidaque se siente lastrada y que percibe también lastrada en los demás.Espera. Recuerda. Se pregunta. Se serena. Se inquieta. Se duele. Ama.Descubre. Se entristece. Flaquea. Se protege. Anhela. Comenta. Searmoniza. Lamenta. Se deja vencer…Leves pinceladas narrativas repartidas a lo largo de la obra permitenal lector percibir la existencia de u conflicto personal que afecta alas relaciones familiares…En el momento actual, infravalorada por la sociedad la figura delprofesor, aquí es presentado como un ser humano que ha vivido y que ha llegado al escepticismo. Pero no hay culpables. No se acusa a nadieni se pone en entredicho modelo educativo alguno, porque el desencanto del personaje sobrevuela todo hecho puntual. Simplemente se le vecomo víctima quizás de una vida en la que todos estamos inmersos yante la que todos somos frágiles. Y el constatar ese hecho, elaprender y enseñar a enfrentarlo sin aspavientos, conscientes de unarealidad, resulta algo positivo. Quizás esa sea su mejor sesiónacadémica.