A la muerte de su padre en 1598, Felipe III hered¢ un gigantescoimperio que inexorablemente exig¡a ser mantenido por la fuerza de lasarmas. El nuevo rey, con sus veinte a¤os apenas reci‚n cumplidos, erarenuente a esa fatalidad y procur¢ no emprender nuevas aventurasmilitares. A pesar de la mejor voluntad real, las inmensas posesionesespa¤olas se vieron una y otra vez atacadas y, en solo diez a¤os,obligaron a sus ej‚rcitos a mantener 162 batallas repartidas portodos los confines terrestres. Hasta ahora, la historiograf¡aconvencional sol¡a tratar aquellos encuentros que se presentaban comolos m s decisivos para el devenir de los hechos y, muyparticularmente, los que se produc¡an en tierras europeas. En estevolumen, Eduardo Ruiz de Burgos nos ofrece, fielmente documentados ydatados por su estricto orden cronol¢gico, cuantos enfrentamientosb‚licos se produjeron en los diez primeros a¤os del reinado de FelipeIII, tanto si fueron en territorios pr¢ximos como remotos: desde lapen¡nsula Ib‚rica hasta la Conchinchina, desde Nuevo M‚xico hasta laPatagonia. Este libro es la primera muestra del Atlas de las batallasdel Imperio que en sucesivas entregas fijar para los buenos lectoresde historia los lugares y los hechos de armas que protagonizaron losej‚rcitos de Espa¤a.