En el pr¢logo de estos Doce cuentosperegrinos, Garc¡a M rquez nos regala su explicaci¢n de por qu‚doce, por qu‚ cuentos y por qu‚ peregrinos. En Barcelona,una prostituta que va entrando en la vejez entrena a su perro parallorar ante la tumba que ha escogido para s¡ misma. En Viena, unamujer se vale de su don de ver el futuro para convertirse en laadivina de una familia rica. En Ginebra, el conductor de unaambulancia y su esposa acogen al abandonado y aparentementemoribundo ex presidente de un pa¡s caribe¤o, solo para descubrir quesus ambiciones pol¡ticas siguen intactas. En estos doce relatosmagistrales acerca de las vidas de latinoamericanos en Europa,Garc¡a M rquez transmite la melancol¡a, tenacidad, pena y ambici¢nque forma la experiencia del emigrante. ®El esfuerzo deescribir un cuento corto es tan intenso como empezar una novela.Pues en el primer p rrafo de una novela hay que definir todo:estructura, tono, estilo, ritmo, longitud y a veces hasta elcar cter de alg£n personaje. Lo dem s es el placer de escribir, elm s ¡ntimo y solitario que pueda imaginarse, y si uno no se quedacorrigiendo el libro por el resto de la vida es porque el mismorigor de fierro que hace falta para empezarlo se impone paraterminarlo. El cuento, en cambio, no tiene principio ni fin: fraguao no fragua. Y si no fragua, la experiencia propia y la ajenaense¤an que la mayor¡a de las veces es m s saludable empezarlo denuevo por otro camino, o tirarlo a la basura.¯ Elescritor John Updike ha dicho... ®El cuerpo de sus cuentosest lleno de riqueza y sorpresas, y su vestido es la elocuencia.Son -la palabra es inevitable- m gicos.¯