Estas lecciones sobre el infierno en la Divina Comedia fueron le¡dasp£blicamente por Galileo a pedido de la Academia Florentina y quedaron olvidadas hasta que, casi tres siglos m s tarde, un investigadorhall¢ los manuscritos por azar. Su lectura muestra otro abordaje delcl sico de Dante y un aspecto desconocido de la obra de Galileo.
Las matem ticas son la base del correcto razonar, no s¢lo en lo queconcierne al estudio y la comprensi¢n de la naturaleza, sino tambi‚n,y sobre todo, en la medida en que las verdades demostrables sonaccesibles y verificables mediante m‚todos matem ticos. Lejos de serun mero bagaje de tecnicismos £tiles o in£tiles, el pensamientocient¡fico es una cultura por derecho propio, saber e instrumento desaber, lenguaje y discurso. La distinci¢n que se ha verificado entrelos saberes llamados human¡sticos y los cient¡ficos -como si laciencia no fuera un producto del hombre- es el fruto m s reciente delansia de especializaci¢n t¡pica de la carrera por el desarrollotecnol¢gico. En todo caso, esa distinci¢n no exist¡a en tiempos de Dante, cuando el conocimiento se divid¡a en trivium y quadrivium, pero cada disciplina contribu¡a por igual a la totalidad cultural. Ni exist¡a a£n tressiglos despu‚s, en tiempos de Galileo. La prueba son estas Doslecciones ante la Academia Florentina acerca de la forma, la ubicaci¢n y el tama¤o del infierno de Dante, le¡das p£blicamente por Galileoentre 1587 y 1588, que aqu¡ presentamos como peque¤a contribuci¢ntendiente a confirmar que la cultura es una sola cuando est en lamisma mente.