Eduardo Aunós (Lérida 1894-Lausanne 1967) lo fue casi todo: Ministroen dos dictaduras -la de Primo de Rivera, la de Franco-, diputado,embajador, Consejero Nacional del Movimiento, jurista de prestigio,Presidente del Tribunal de Cuentas, Caballero de la Legión de Honor de la República de Francia, Presidente del Círculo de Bellas Artes,Presidente del Colegio de Doctores…Como ministro de Trabajo con Primo de Rivera logró el periodo demenores huelgas de su época, etapa de la que data su amistad con JoséCalvo Sotelo, con quien compartiría exilio en París cuando se proclamó la República. No regresaría hasta el final de la guerra. Después, sunombre figuraría entre los primeros cincuenta miembros del ConsejoNacional de FET y de las JONS. Cuando ocupó la cartera de Justicia con Franco decretó la excarcelación de 200.000 presos de la Guerra Civily, luego, cumplió los encargos del dictador como embajador en Bélgicaacompañando en el exilio al gobierno belga. Fue, también, embajadorextraordinario en Argentina para un importante acuerdo comercial asícomo vocal del Tribunal de Responsabilidades Políticas hasta surenuncia.Ideólogo del Estado Corporativo, admirador de José Antonio,monárquico, conservador al tiempo que regeneracionista, católicoheterodoxo con inclinaciones espirituales y esotéricas, defensor de la justicia social y de los derechos de las clases vulnerables,precursor de los derechos medioambientales y del mundo animal,productor de cine… pero, sobre todo músico y escritor. Tuvo tiempopara convertirse en editor de la colección El Grifón donde publicaríaa escritores falangistas y católicos, como a autores nada adeptos alrégimen.Su vida personal no fue menos ajetreada. Después de un matrimonio algo forzado, conoció en la cincuentena a la joven licenciada en clásicasMaría Antonia Morales, cuya relación cobraría fuerza a partir de 1958cuando se inicia un largo proceso para su anulación matrimonial,casándose primero por el rito ortodoxo en Atenas hasta finalmentepoderlo hacer en España poco antes de su fallecimiento.