Julio de 1958. La tranquilidad de un pequeño pueblo queda alteradaante la llegada de un nuevo párroco, don Bernardo, acompañado de doñaMaría Cristina, su supuesta tía. En un lugar en el que no parece pasar nunca nada de interés, la relación entre t
Este sitio web utiliza cookies, tanto propias como de terceros, para mejorar su experiencia de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso.
Más información