Adolfo Marchena, como buen Quijote, otea el horizonte desde una mirada diferente, cautiva del dolor, de la decepción, pero también de lossueños, donde sus molinos son los momentos vividos y otros por vivir;sentimientos que se agolpan en las esquinas, en miradas, comotragaluces necesarios para subsistir, porque como el propio autorafirma: ?? el frío también se combate desde el arte, desde la lectura, desde la pobreza?.