Malas noticias, es Palop. Y esta vez está fuera de sí, porque alguiense ha atrevido a joder a sus amigos. Bueno,amigos tampoco son, porquePalop no tiene de eso. Pero ésta es una cuestión de justicia, devengar una afrenta : de quitar de en medio a bastardos que estaránmejor criando malvas. Palop tiene sed. Sed de sangre, de dolor y dereventarle la cabeza a hostias a quien se lo merece. Cuando esoocurre, no puede evitar sonreír mientras siente la electricidadrecorrer su espinazo. Se odia por ello, sí, pero sonríe. Con elcargador de su Heckler & Koch HK Mark 23 repleto de munición, ladecisión de esparcir la sesera de los hijos de perra que seinterpongan en su camino y la voz de un fantasma del pasado jodiéndole los momentos de asueto masturbatorio, Palop vuelve a su librería.