Los candidatos que imponen los partidos políticos a los electores casi nunca pueden acreditar una trayectoria y una capacidad a la altura de los directivos contratados por las empresas privadas. El nulo odeficiente control de calidad favorece la mediocridad, la ineptitud eincluso a veces la pura estulticia entre los gobernantes. Mediante unbien orquestado poder comunicador-persuasor se genera un estado deopinión proclive a aceptar el gobierno mediocre como algoconsubstancial a la democracia o como un mal menor. Para romper elcírculo vicioso es imprescindible la supervisión de las candidaturaspor parte de órganos externos independientes compuestos por quieneshan alcanzado la más alta excelencia profesional.
Unapropuesta basada en las circunstancias excepcionales de los últimosdiez años de nuestra historia política y económica. Los principalescasos de estudio son examinados desde una perspectiva nueva, quecombina el punto de vista clásico de las ciencias sociales con elmoderno de los estudios y la práctica del management.