«Leer libros er¢ticos, darlos a conocer y escribirlos es preparar elmundo del ma¤ana y abrir la senda de la verdadera revoluci¢n». Conesta premisa, Boris Vian se enfrenta al erotismo, convencido de que la literatura pornogr fica s¢lo existe en la mente del porn¢grafo: «Nopodemos pretender que la descripci¢n…, pongamos de un rbol o de unacasa, sea menos er¢tica que la de una pareja experta de enamorados».Construida la teor¡a, Vian se lanza a la pr ctica con una serie detextos que seg£n el escritor F‚lix Romeo, prologuista de esta edici¢n, «calientan, divierten y subvierten […]. Nos devuelven a un Boris Vian en plenitud, que encuentra otro significado, mucho m s gamberro, alcl sico “ense¤ar deleitando”».