Entre todas las virtudes que iluminan nuestra vida y que constituyen el fundamento de la sociedad, la más importante es la esperanza. Sin ella, ¿quién se atreverá a llevar a cabo una acción?¿Quién tendría el valor de afrontar un futuro desconocido, incierto e imprevisible?¿Cómo podríamos llegar a concebir la invención, el arte, la belleza, la amistad o el amor sin un faro que ilumine el camino que se nos dibuja en el horizonte? La esperanza significa tener el valor de pensar con confianza en una mañana que, sin su presencia, sólo se nos presentaría comoel lugar de la inquietud, del misterio o del peligro. Por el contrario, iluminado por la esperanza, el mundo se convierte en un reino de infinitas posibilidades. La esperanza verdadera no es un simple entusiasmo ingenuo y genérico, sino que está firmemente anclada en la fuerza moral, en la valentía, en la inteligencia, en la fe, en la capacidad devivir, y en antiguas virtudes, a menudo demasiado olvidadas. La esperanza nace de las fuer