Seg£n Richard Schechner, director de The Drama Review, Augusto Boal«consigui¢ hacer lo que Brecht tan solo pudo so¤ar o escribir: unteatro alegre e instructivo. Una forma de terapia social». En LaEst‚tica del oprimido, su £ltima obra, fundamenta los principios de su c‚lebre e influyente m‚todo -el Teatro del Oprimido- en una est‚ticaviva, que descubre en cada ciudadano a un artista y le exhorta amanifestar esa capacidad para rebelarse contra el lenguaje impuestopor los mecanismos del poder. El arte es «un peligroso instrumento dedominaci¢n», pero todos podemos servirnos de ‚l. De la filosof¡apresocr tica a la sociedad del espect culo de Debord, pasando por lasmodernas teor¡as neurol¢gicas, de la moral esclavista al caos sincastigo inducido por la crisis financiera de 2008, Boal hace unapasionado recorrido por los conceptos y hechos que han condicionadonuestra cultura est‚tica y nos invita a corregirlos, matizarlos,desenmascararlos. El trabajo teatral con los marginados -ni¤osdesprotegidos, pacientes de hospitales psiqui tricos, presos- ocupaasimismo un lugar importante en este libro. «Shakespeare dec¡a -nosrecuerda Boal- que el teatro es un espejo que nos muestra nuestrosvicios y virtudes. El Teatro del Oprimido quiere ser un espejo m gicocon el que podamos, de forma organizada, politizada, transformarnuestra imagen y todas las im genes de opresi¢n que ‚ste refleje.»