TELLECHEA IDIGORAS, JOSE IGNACIO
No es una biografía. Tampoco un estudio sintético sobre laespiritualidad de Juan XXIII. Son simples recuerdos de unos días deprivilegiado contacto con el entonces cardenal Roncalli, en su viajepor España (1954) y más tarde en Venecia. Florecillas con elinconfundible aroma espiritual, y hasta humorístico, de quien, trascambiar de nombre y vestidura, decía a un asustado visitanteveneciano: «Soy yo, el de siempre». El autor completa su relato,fresco y vivo, con una zambullida en el Diario del alma, publicado en1964, que nos muestra las hondas raíces de lo que un día parecióespontaneidad improvisada.