Mesopotamia, las Tribus de Israel, Egipto, los harenes hititas,Persia, Grecia y Roma, China, la Am‚rica Precolombina, Bizancio, losimperios musulmanes y Al Andalus, India y Europa. En todas lascivilizaciones y culturas han existido —y a£n existen— eunucos. Estaobra explora por primera vez y en profundidad su figura, envuelta enun halo de misterio, en ocasiones due¤a de un inmenso poder y en otras un simple juguete sexual.Para domesticar y controlar la reproducci¢n de animales potencialmente peligrosos como b¢vidos silvestres o caballos salvajes, distintascivilizaciones prehist¢ricas procedieron a la castraci¢n de losmachos. Desde el 2100 a.C. hay referencias del emple¢ de tal recursocon esclavos y prisioneros de guerra. As¡ surgieron los eunucos.Aquellos varones mutilados, poco m s que meras bestias para elservicio; se ve¡an as¡ privados tanto de la capacidad de gozar de suvida sexual como de la facultad de prolongar su existencia a trav‚s de sus descendientes. Seres que, en virtud de su peculiaridadfisiol¢gica, se vieron impelidos a adoptar funciones derivadas de suextraordinaria naturaleza, para las cuales hab¡an sido creados.Sacerdotes, castrati, adivinos, consejeros palaciegos, cuidadores delhar‚n, esp¡as. Esas fueron algunas de sus ocupaciones a lo largo de la historia. Pero la suya es una realidad vigente. En el siglo XXI a£nexisten eunucos que cumplen con roles sociales y religiosos cuyosor¡genes se pierden en los albores de la Humanidad.