Llevamos a Europa a la sala de operaciones y la abrimos en canal.Metemos las manos en la herida y acercamos la luz a los grandes¢rganos enfermos. Nos damos cuenta de que las lesiones son tantas ytan profundas que no merece la pena intervenir. Guardamos el bistur¡ ynos limitamos a se¤alar con el dedo las zonas afectadas mientras lesdecimos a los alumnos de Medicina que rodean el quir¢fano: «Miren:fronteras necrosadas por el odio, pulmones encharcados en el pus delmiedo, viejas mentiras resquebrajando la columna, el hemisferioizquierdo aletargado tras el gran ictus de Dios, tumoracionesmetast sicas del poder. El diagn¢stico lo conocen todos ustedes:colapso de la civilizaci¢n. Mortal de nece(si)dad+.