PASTOR RODRIGUEZ,EDUARDO JAVIER
®Ah¡ nac¡ yo. En esa casa de ah¡ —la de la fachada sobria con sillares de piedra en la portada— llor‚ por primera vez cuando mi madre metrajo a este maldito mundo de infidelidades, pu¤aladas traperas ymentiras. Con el paso de los a¤os ser¡a la casa donde muri¢, entreazucenas y alpargatas de esparto, Mar¡a de los Ángeles GuerreroGonz lez, a la que unas llamaban Madre Angelita y otros Sor Ángela.Aunque seg£n me han dicho, el Santo Padre de Roma ya la hizo Santa.Santa de altares gitanos y ruega por nosotros, pecadores...¯
®...En esos paseos me tropec‚ una noche de difuntoscon el alma en juerga de Fernando Villal¢n, el poeta de Mor¢n de laFrontera que quiso criar toros con los ojos verdes mientras, entreversos y rimas, iba dilapidando la hacienda heredada y la salud dehierro propia de un hombre de campo. Han sido muchas las noches. Y desu mano me ha llevado a Mor¢n. Y al campo. Y al Puerto de Santa Mar¡a. Y a las marismas. Y a las calles antiguas de su Sevilla y a lasorillas desbocadas de nuestro r¡o. Hemos re¡do juntos. Y hemosllorado. Noches en la que los dos nos hemos perdido en los mismos ojos negros y nos hemos peleado por los mismos muslos templados, al golpetras golpe de la juerga, del jaleo. Fernando Villal¢n habla y yo loescucho. Los dos andamos, paseamos detenidamente. Y ‚l me va contandosus cosas. Las cosas de Fernando...¯
FernandoVillal¢n, criador de toros de ojos verdes, te¢sofo, ganadero y poetaolvidado de la Generaci¢n del 27, compa¤ero de estudios de Juan Ram¢nJim‚nez, lector compulsivo de la nueva y la vieja poes¡a, espiritistay tantas cosas m s... las cosas de Fernando, como le dec¡a FedericoGarc¡a Lorca. Maltratado por la cr¡tica e injustamente relegado alinfierno de la poes¡a menor, a trav‚s de estas p ginas nos cuenta suapasionante vida en primera persona y acompa¤ado de todos los quefraguaron el mito, del hombre que termin¢ sus d¡as completamentearruinado a causa de aquellos negocios absolutamente po‚ticos como los llamaba Rafael Alberti. Buscando y queriendo conseguir una ganader¡ade toros con los ojos verdes, el mito de la Atl ntida, el toro-diosdel relato plat¢nico o buscando el origen de Tartessos.