Feroz, el lobo,hab¡a pasado toda la nochedeambulando por el bosque.Estaba tan ocupadoque ni hab¡a tenido tiempo de aullar a la luna,algo imprescindible en la vida de un lobo.En cuanto se despierta, Feroz se arregla y, hambriento, saleapresurado en busca de Caperucita. Pasa por la casa de la abuela, dela madre y finalmente por la de los tres cerditos. Pero, no solo no da con ella, si no que lo increpan, le lanzan una jarra de agua y unladrillo. Magullado, cojo y con hambre de lobo, se adentra en elbosque, donde por fin la encuentra. Con cautela, se acerca a ella,pero Caperucita se asusta y, al gritar, un cazador dispara a Feroz,que cae al suelo…En esta nueva colaboraci¢n con OQO editora, Margarita del Mazo, queconfiesa haber escrito esta historia "para reconciliarse con lospersonajes del cuento", puesto que no le gustaba nada, y menos cuandosu madre a¤ad¡a la coletilla: "ÂEso le ocurri¢ a Caperucita por noobedecer a su mam !", se centra en el personaje del lobo.Un lobo que, empecinado en encontrar a Caperucita, se topa con elmenosprecio de todos los que se cruzan en su camino. Su mala famainjustificada, al menos en este cuento, lo persigue.R pidamente, el lector se da cuenta de que las apariencias enga¤an yde que es aconsejable poner en duda las ideas preconcebidas ya que, amenudo, pueden inducirnos a pensar de forma equivocada. Es conveniente evolucionar con el devenir del tiempo, como argumenta la autora, quetambi‚n cambi¢ su punto de vista sobre el cuento original: "Esta forma de pensar cambi¢ con la edad. Y ahora, me fascina este personaje. Megustan todas las Caperucitas diferentes: las despiertas, lasdescaradas, las que saben enga¤ar al malvado lobo…".Atra¡da por la libertad que le brinda el texto, la ilustradora LeireSalaberria, en su tercera colaboraci¢n con OQO editora, nos ofrece una propuesta pl stica pensada como si fuese un corto de animaci¢n, quenos permite seguir al protagonista a lo largo de la historia yparticipar de todo lo que le va sucediendo.Una paleta de acr¡licos en tonos fr¡os hace alusi¢n al mundo de Feroz, que contrasta con los colores m s calidos, como los rojos y losfucsias, reservados para el de Caperucita. Los amarillos aportan "esepunto de locura donde todo es bastante surrealista", apunta lailustradora, que afirma tambi‚n haber disfrutado creando personajescon formas de planta y roca, que no aparecen en la narraci¢nescrita.Su particular punto de vista, nos muestra a un lobo m s humano (viveen una casa, conduce, cocina, plancha…), y a una Caperucita "m slobuna", no en vano su capucha tiene orejas.Texto e imagen, te¤idos de humor, de suspense y de un punto de terror, parten de un cuento tradicional para alejarse de ‚l y conducirnos aun desenlace dulce y abierto, con el que los j¢venes lectoresdisfrutar n de cada detalle de la historia.